luis felipe's profileA journey of a thousand ...PhotosBlogListsMore Tools Help

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    Te deseo/ Víctor Hugo

    Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

     

    Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

    Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.

    Te deseo además, que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede mas nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

    Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

    Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

    Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

    Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

    Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada.

    Deseo también que plantes una semilla, por mas minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas esta hecho un árbol.

    Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser practico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: "Esto es mío", solo para que quede claro quien es el dueño de quien.

    Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

    Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre el amor para recomenzar.

    Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo mas nada que desearte, sino que seas feliz.....

     

    Los Amorosos/ Jaime Sabines

    Los amorosos callan.
    El amor es el silencio más fino,
    el más tembloroso, el más insoportable.
    Los amorosos buscan,
    los amorosos son los que abandonan,
    son los que cambian, los que olvidan.

    Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
    no encuentran, buscan.
    Los amorosos andan como locos
    porque están solos, solos, solos,
    entregándose, dándose a cada rato,
    llorando porque no salvan al amor.

    Les preocupa el amor. Los amorosos
    viven al día, no pueden hacer más, no saben.
    Siempre se están yendo,
    siempre, hacia alguna parte.
    Esperan,
    no esperan nada, pero esperan.

    Saben que nunca han de encontrar.
    El amor es la prórroga perpetua,
    siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
    Los amorosos son los insaciables,
    los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
    Los amorosos son la hidra del cuento.

    Tienen serpientes en lugar de brazos.
    Las venas del cuello se les hinchan
    también como serpientes para asfixiarlos.
    Los amorosos no pueden dormir
    porque si se duermen se los comen los gusanos.
    En la oscuridad abren los ojos
    y les cae en ellos el espanto.
    Encuentran alacranes bajo la sábana
    y su cama flota como sobre un lago.

    Los amorosos son locos, sólo locos,
    sin Dios y sin diablo.
    Los amorosos salen de sus cuevas
    temblorosos, hambrientos,
    a cazar fantasmas.
    Se ríen de las gentes que lo saben todo,
    de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
    de las que creen en el amor
    como una lámpara de inagotable aceite.

    Los amorosos juegan a coger el agua,
    a tatuar el humo, a no irse.
    Juegan el largo, el triste juego del amor.
    Nadie ha de resignarse.
    Dicen que nadie ha de resignarse.
    Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
    Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
    la muerte les fermenta detrás de los ojos,
    y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
    en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

    Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
    a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
    complacidas,
    a arroyos de agua tierna y a cocinas.
    Los amorosos se ponen a cantar entre labios
    una canción no aprendida,
    y se van llorando, llorando,
    la hermosa vida.
     
    Con cariño a todos esos amorosos que con su presencia, paciencia y aceptación han decidido seguir a mi lado, mil gracias.

    Y si te dijera...

     

    Han pasado dos años, desde la última vez que nos vimos.

    Y si te dijera, ¿qué aún pienso en ti?

    Que no ha pasado un día, ni siquiera una hora, en que no piense en ti, en que los recuerdos me asalten por un sonido, un olor o un sabor; una frase o un lugar, todo se relaciona contigo.

     

    Y si te dijera que, a pesar de todo, no dudaría en tenerte a mi lado en las dificultades.

    No he encontrado a nadie con tu sencillez y tu comprensión de las personas y de las cosas, ni con tu entrega y sensibilidad. Que estos días han sido más desolados sin ti. Que siempre serás una compañera sin igual. Cuando estaba a tu lado eras mi orgullo y un privilegio,  y hoy sé que fuiste una verdadera bendición que agradezco profundamente.

     

    Y si te dijera, que ahora soy un mejor hombre del que te enamoraste.

    Que después del dolor vino la recuperación y con la recuperación la calma, que hoy soy un hombre más generoso, más seguro de lo que realmente importa, más relajado y más compasivo. Que he aprendido que cada uno tiene sus objetivos, sus fuerzas y sus límites, y que no por eso son débiles.

     

    Y si te dijera que hoy tengo lo necesario para sobrevivir el día a día y estoy seguro que nada me hace falta, que he renunciado a muchas cosas que no eran importantes y que antes me obsesionaban.

     

    Que deseo seas feliz, aunque no sea conmigo. Que ya no me duele que me hayas dejado de amar y que lamento no ser parte de tu vida. Que espero no pases por ningún malestar y que,todo lo contrario, deseo que tu situación sea cómoda. Que sigas teniendo tus sueños y tus objetivos, y que los alcances. Te mereces lo mejor.

     

    Y si te dijera que aun tengo la esperanza de verte otra vez.

     

    Que al principio me motivaba el egoísmo de siempre, saber que tu también habías sufrido, que quizá lloraste o saber cuanto te hice falta, y así alimentar mi orgullo, satisfacer mi absurdo y pequeño ego. O que al volverte a ver, tu quisieras regresar y Yo aprovechara el momento para decirte que no, para negarnos la oportunidad como compensación al dolor que sentí. Todo esto ha quedado en el pasado. Hoy quiero darme otra oportunidad.

     

    Y si te dijera que, después de tanto tiempo, estoy convencido de que hice lo mejor; que aun cuando fue muy doloroso ahora comprendo que alejarme fue lo mejor. Me dejaste de amar y no lo entendía y mucho menos lo aceptaba, sin embargo al tomar esta distancia nos dejamos de lastimar innecesariamente. Hoy sé que fue lo mejor y estoy tranquilo, quizá pudo ser mejor,  pero fue lo mejor que pude.

     

     Y si te dijera que aun guardo la esperanza de encontrarte. Y sólo hablar de lo que hemos hecho, sin reproches, sin agravios y sin esperanzas, sólo hablar y reír como antes,  como los amigos que solíamos ser.